Son una garantía laboral ante la pérdida eventual del puesto de trabajo. Emplearlas de forma inteligente asegura la estabilidad financiera hacia el futuro.

Aunque las cesantías no son un fondo de ahorro de libre destino, todavía hay quienes las emplean para vacaciones o pago de deudas. Esta es una creencia común y un error que termina menoscabando las finanzas personales. La palabra viene del término ‘cesante’ y fueron creadas como protección al trabajador ante la eventualidad de pérdida del empleo o frente al término del contrato de trabajo.

“Muchos consideran a las cesantías como un ingreso adicional”, dice Raúl Cardona, jefe del pregrado en Finanzas, de la Escuela de Economía y Finanzas de EAFIT. Estos recursos —regulados a través de la Ley 50 de 1990—, son administrados por las AFP (Sociedades Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías) y constituyen una salvaguarda en caso de perder el puesto, dando la oportunidad al individuo de sufragar los gastos fijos mientras se vincula de nuevo. Son una prestación social obligatoria que el empleador debe liquidar cada año al empleado y posteriormente consignar en el fondo de pensiones correspondiente. Aunque este es el propósito principal y la razón por la cual se crearon, lo cierto es que la legislación ha hecho cambios con respecto a los usos que los empleados pueden darles a estos recursos como una manera de mejorar su calidad de vida de cara al futuro.

Dentro de los destinos permitidos está la posibilidad de compra o mejora de vivienda, y el pago de educación. Con respecto a la primera, el titular debe anexar los certificados correspondientes para proceder a los siguientes derechos: compra de bien, mejoras y reformas, pagos de impuestos prediales, valorización y abono a créditos hipotecarios. En cuanto a la segunda, el trabajador puede cubrir gastos de estudios a cónyuge o hijos (con previa certificación de instituciones de educación superior avaladas por el Ministerio de Educación).

Las estadísticas muestran que en Colombia, cada año se retira alrededor del 70% del valor total de las cesantías. El año pasado se retiró el 67.8% de los $5.1 billones que recaudó, una cifra que proviene de más de 7.6 millones de trabajadores formales. De ese porcentaje, el 35% lo hizo por desempleo.

El experto de EAFIT hace énfasis en la importancia de no tocar esos recursos para usos diferentes e incluso considerar la posibilidad de tener un fondo paralelo que pueda ser el primer colchón ante una eventualidad. “Nos enfrentamos a tiempos de inestabilidad laboral, la economía está creciendo menos, las empresas hacen ajustes. El uso indebido de estos dineros aumenta la fragilidad financiera”.

Aunque las AFP están en la obligación de exigir certificaciones para su retiro, algunas personas recurren a marañas y fraudes para destinar el dinero a pago de deudas, viajes y otros gastos.

Cifras:

– $4.1 billones por cesantías recaudaron las AFP privadas Protección, Porvenir, Old Mutual y Colfondos, en 2015.

– $3,92 billones retiraron los empleados en el año 2015. 1,04 billones (26%) se emplearon en mejoras de vivienda.

– $1,4 billones se destinaron a seguro de pérdida de empleo y el porcentaje restante a educación y otros.

fuente: http://www.cromos.com.co/

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